sábado, 9 de enero de 2010

Tantas tardes sin querer volver a casa.





Me acuerdo de todas esas veces que hice lo que me apeteció en ese momento, como pintar palabras sin sentido en tu espalda , como cuando compré una monada de sandalias de tacon de 12 cm, o como cuando vi aquella película que me hizo pasar de la risa a las lágrimas en menos de media hora.Ahora quiero resuperar esos momentos , ponerme de puntillas , apoyar mi barbilla en tu hombro y acercarme a tu oreja , no se si para decirte algo o para dejar que lo adivines tu solo.

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